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"Llorar no cuesta" y "La trampa", dos novelas cubanas

Sinopsis: " Llorar no cuesta " es una novela cubana que narra con crudeza la historia de un hombre y de dos mujeres que obligados por las circunstancias se despojan de la piel para asirse a lo imposible. Sexo, sincretismo, prostitución, violencia, desesperanza en la Cuba de los primeros años de la década del 90 tras la caída del Socialismo en Europa y durante la antesala de la Crisis de los balseros de 1994, cuando miles de cubanos se lanzaron al mar para escapar de la asfixiante situación en la que estaban atrapados. La historia transcurre en Cuba, en el pueblo de Candelaria, aunque pudo desarrollarse en cualquier otro municipio cubano. Es un texto desgarrador que recrea una triste y compleja realidad histórica. La corrupción, la ilegalidad en la que vive el cubano, la doble moral, el sufrimiento y la marginalidad constituyen el hilo conductor de esta obra que al decir de la autora es “una novela agria escrita en tonos grises”. Sobre "Llorar

El mundo al borde del colapso

 




El mundo al borde del colapso y el tema es peliagudo. Por una parte, Zelenskyy que no para de pedir armas. Los aliados otorgándoselas, apoyándolo. En la otra cara de la moneda Rusia y la invasión a un estado soberano. En la cumbre de las cumbres los que aparentemente mueven los hilos de la historia haciendo discursos. Y el cuarto poder encargado de las noticias.

Vaya que en realidad el terreno que hoy pisamos es movedizo y confuso. Es posible que de espectadores pasivos pasemos a la siguiente fase, cuando ya no haya marcha atrás y la Tercera Guerra Mundial sacuda todo lo que hasta hoy conocemos y nos toque formar parte de lo innombrable.

Entonces, ya no habrá espacio para pensar en lo que puso evitarse y no se hizo. Ya no habrá espacio. Y si el coronavirus no nos extinguió esta amenaza, convertida en certeza podría sino borrarnos como especie de la faz de la tierra dejarnos muy diezmados.

Por ahora es todavía fácil, muchos están haciendo plata y otros hasta campañas políticas.

Dónde quedó la diplomacia. A dónde se ha ido. Esto me recuerda los tiempos del loco que logró dividir y perder a pesar de según él haber ganado, y los del soñador que prefirió dejar morir de hambre a su pueblo antes de soltar la banderita de la intransigencia revolucionaria.

Dónde está la diplomacia, en esta era de Facebook, Twitter y un sin fin más de redes para hacernos creer que vivimos en un mundo además de hiperconectado, humano.

Cuándo le daremos espacio al lóbulo frontal para tomar decisiones pacíficas, para sentarnos a la mesa a conversar como lo que decimos que somos, la más inteligente de las especies que pisa la tierra.

La gata María Ramos no será quien resuelva este problema ni termine esta guerra.


Nota: 

Sin que sea perfecto, pero caramba finalmente alguien inteligente abogando por la diplomacia y no por los improperios. Una palmadita para el francés. Que está guerra no la van a ganar ni los exabruptos ni las amenazas. Y el arsenal de municiones solo va a conducir a más guerra.

Bienvenida la diplomacia. Ojalá y triunfe que obstáculos enfrenta bastantes.

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