Entradas

Mostrando las entradas de diciembre, 2016

A veces la vida

A veces la vida se te da
como al bardo
sin licencias para cantar al amor.
A veces la vida
es la tristeza sobre ruedas
jugando a ser farandulera sin aplausos
ni risas ni llanto
tras bambalina
apenas la amargura del adiós.
A veces la vida es un lamento
sordo
que recorre caminos sin tropiezos
raudo.
A veces cuando sobre la prisa
la vida alza los ojos
recuerdo que no estás
y se marchita sobre la tierra
el alma compungida
la fuerza y esta vida que un día
en tus besos
encontró el amor.
A veces la vida es apenas
un despertar sin ti
que duele
un despertar sin ti
que mata
un grito de ruego
en la nostalgia
un grito de jamás
en el dolor.

Hombrecillo de amarillo

Vengo de donde el lomerío

Vengo de donde el lomerío
es el confín
y el aroma de café
te despierta en las mañanas.
De donde una ceiba te arrulla
y el sinzonte te acaricia
de un pueblito con su río
su puente
y una presa
a la que se le escapa el agua.
Vengo  de una tierra más bella
que ninguna otra tierra
de platanales y caña brava.
Del guajiro y el asere vengo
del hermano y la hermana.
De donde las mariposas
lucen sus alas más blancas.
Vengo de Candelaria
ese terruño querido
que siempre me acompaña.
Vengo de Candelaria
pan, hambre, dolor y cielo
mi Candelaria del alma.

Por Lázara Ávila Fernández 

¿Dónde estás?

Síndrome de abducción