Entrada destacada

Verde la luz de la luna


VERDE LA LUZ DE LA LUNA



Verde la luz de la luna,

luna triste que te empecinas

en recordar.

Luna que sobre el asfalto llora

y se quiebra al desamor.

Luna, triste luna

que me acompaña y te niega

que te niega y te recuerda.

Ven, que hay un sitio perfecto

sobre el halo de luz

y la madrugada.

Ven que hay un alma

que espera.

Verde, verde

verde risa

verde la luz de la luna

ven

sobre la encrucijada

y la fe

sobre el dolor y la angustia

sobre tu canto y mi canto

ven.

Verde la luz de la luna

sobre el amargo viento

sobre la triste fe.

Ven.

 


¡QUÉ YO TE HE VISTO LLORAR!



Y tú que te escondes del amor

a sabiendas del verdadero

del que duele

del que te saca lágrimas

del que te envuelve en un suspiro.

Y tú que te escondes

porque la mentira es tu cetro

y el engaño tu escucha.

Frío como la muerte

yerto como ninguno

dices quererla

dices quererme

en mis brazos la agonía

en sus brazos el arrepentimiento.

Tú que te escondes

que te las das de hombre

tú ¡qué yo te he visto llorar!

por mí o por ella

por ella o por mí

¡qué yo te he visto llorar!

En las noches de azucenas

de lirios y cantos rojos

¡qué yo te he visto llorar!

y mis labios han calmado

la sal de tu llanto

y mi cuerpo ha aplacado

cada espasmo.

¡Qué yo te he visto llorar!




LA MAÑANA ES UN PECADO


La mañana es un pecado

para quien no quiere ver

para quien se asusta

o miente

para quien se burla

o envejeció sin amor.

La mañana es la tristeza

a solas

sin cobertor

sin prisas,

sin ti.

La mañana es un arcoíris sin lluvia

un trino sin canto

un dolor de tristezas ebrio

porque ya no estás.

La mañana es sin tu presencia

apenas, el comienzo

de un día largo

que quiso maquillarse

y de los tonos

solo el gris puso en su cara.

La mañana es un dilema

pecado y sonrisa agría

para que nadie sepa

que lloro a solas

por ti.







A VECES ME PREGUNTO



A veces me pregunto

lo mismo una y otra vez

sobre la barcaza raída

sobre el dolor.

Y no encuentro la respuesta

ni las palabras

ni el verso.

A veces, en soledad

recorro el tiempo

la duda, el espanto

y no te encuentro.

Será que en otra vida

en otra dimensión

quedamos prisioneros



yo.

A veces me pregunto

dónde estás

dónde la rosa

dónde la inquietud

el beso.

A veces la soledad es una mortaja

y mis preguntas apenas

la tristeza vestida para convertir la noche

en juego.

A veces me pregunto

otras… lloro.





SE ME FUE EL AMOR



Se me fue el amor

sobre el lecho del río

sobre la bruma en la tarde

en madrugada.

Se me fue con dolor

como se pare en la selva

sin más verde que el de la madre Tierra.

Se me fue en estampida

tan brutal

que aún tengo miedo

de las tardes vestidas de azucenas

de la risa de los duendes

en las tardes.

Se me fue el amor

y cambié por nada

la esperanza

la alegría

el trino

y hasta los versos escritos

en Tierra Santa.

Se me fue

y me he quedado muda

y me he quedado presa

y me he quedado muerta.

Se me fue el amor

sin más ni más

sin previo aviso

ni dictámenes

sin escaramuzas ni guerras;

teñido con mi canto

y con mi risa

teñido con mi llanto

y mi dolor

se me fue.






Comentarios