Entrada destacada

Entrevista a Lázara Ávila Fernández (fragmento) Por Alonso de Molina (España)

La siguiente entrevista fue publicada originalmente en  la Revista digital "De Sur a Sur", en agosto de 2017
Lázara Avila Fernández, autora, editora

Buenas tardes estimada Lázara Avila Fernández. En primer lugar, agradecerte el que me hayas dado esta oportunidad de entrevistarte, pues me permite conocer un poco más de ti, de tu obra, así como tus proyectos inmediatos y futuros.
Esta entrevista es la primera que he realizado en mucho tiempo, durante algunos años yo era el responsable de realizar las, entrevistas para la Revista Alaire, ésta es mucho más difícil para mí, pues no está orientada únicamente en el contexto poético, sino que se orienta a saber más de la persona entrevistada que, además de ser poeta, es también escritor, empresario y seguramente más cosas.
Por ello, por ser tú y porque es algo nuevo para mí, vaya por delante mi entusiasmo y mis deseos de que podamos hacer un trabajo interesante que responda a las expectativas de los lectores.

–Pregunta obligada, cuál es tu background, de dónde procede, desde cuándo tu afición, vocación por escribir novela, poesía.
Bueno, soy Filóloga, graduada en la Universidad Estatal de Azerbaiyán. Nací en Cuba y resido actualmente en los Estados Unidos. Mi vocación por escribir surge desde que era una niña y pienso que todo comienza a partir de mi aproximación a la lectura. Durante la infancia, adolescencia y juventud fui una lectora insaciable. Ahora, leo muy poca Literatura, es decir escasos textos de ficción. Sin embargo, sigo siendo una gran consumidora de textos, aunque, en la actualidad esa necesidad está orientada hacia la no ficción, que nada tiene que ver con el mundo literario.

–¿En qué genero te encuentras más cómoda en relato corto, novela, poesía…?

Siempre he supuesto que cada contenido tiene una forma en particular de expresión. Y ahora que me haces esa pregunta, debo confesar que, aunque siento una predilección particular por el cuento corto, con un lenguaje directo que no deje espacio al respiro; he encontrado en la novela el complemento en cuanto a forma para conseguir otros niveles de la palabra.  La novela como género te permite ahondar más en lo que deseas expresar. Pero, no consigo escribir ni sesenta mil ni setenta mil caracteres. Quizás debido al gusto que siento por el relato corto, no me he conseguido despegar de su influencia y entonces, el resultado es la novela corta con lo que me siento muy identificada y cómoda.

–Recuerdo que me comentaste que no quieres ser poeta, que no te gustaría ser poeta, pero en cambio escribes, por lo que deduzco que no tienes elección y finalmente quedas atrapada en poesía. ¿Qué es para ti escribir poesía, qué te apasiona del poema, del verso, de la poesía como para no poder eludirla y dejarte atrapar una y otra vez por ella? ¿Crees que la poesía tiende a simplificar lo complejo o, por el contrario, tiende a complicar las cosas sencillas?
Poesía. La poesía es un reto. Es un concebir la palabra y el discurso, de modo que desprendiendo tu yo más íntimo no te quedes en ripios. Porque quien lee poesía espera del poeta mucho más que la sublimación del arte; no calificas si la palabra es vacía por más que te hayas esforzado en conseguir un símil o una metáfora. Sin embargo, vas a necesitar de esos recursos, de jugar con el lenguaje, con el ritmo interior, con la musicalidad. Me da pánico, la poesía, me da pánico, pero, como bien dices no consigo escapar de ella. Y el miedo está en que no hay nada trabajado, no hay nada en mis versos que responda ni a lo que pueda dictar “la academia” ni “los gurús” en el género. Nunca me he preocupado por eso. Cuando digo que mi verso es irreverente es porque es tal cual como llegó a mi cerebro sin rebuscamientos ni nada por el estilo, salvo la necesidad de expresar lo que llevaba dentro. Estoy atrapada en ella. ¿Hasta cuándo? No sé. Posiblemente, el embrujo pasará un día, si acaso pierdo la capacidad de amar y de observar al ser humano. Respecto a si la poesía tiende a simplificar lo complejo o por el contrario a simplificar lo sencillo, eso depende. Hay autores que en su búsqueda de “lo poético” construyen un ladrillo inentendible y entonces, es posible que desde el punto de la construcción estemos en presencia de complicar lo sencillo; otros van con un lenguaje mucho más espontáneo, más próximo al lector y son capaces de decodificar la esencia de casi todo. Por lo que pienso que el asunto no está en el género en sí sino en la manera en que los autores se aproximan al discurso poético.

–Entre prosa y poesía ¿se han roto las fronteras?
Vivimos el Tercer Milenio. La respuesta es sí,  desde  mi punto de vista en casi todas las esferas del conocimiento humano, no así en las relaciones  a  nivel  topográfico,  hay una ruptura de las fronteras. A veces es difícil identificar el género, no solo entre la poesía y la prosa hacia adentro. Y es que hay un cambio incluso en la percepción y acercamiento a los diferentes sub-géneros literarios y eso puede que responda a la apertura provocada por el uso e implemento de las nuevas tecnologías de la información. Por el acceso a Internet, por supuesto. Ya no es un juglar transmitiendo de forma oral las obras de otros. Ahora, quienes tienen acceso a la red de redes, a los grandes portales de distribución del libro, mediante el esquema de auto publicación, cuentan su historia con mayor o menor apego a lo que conocemos como géneros literarios, digámosle “puros”. Pero, esta imbricación es un proceso que siempre ha existido y que desde mi punto de vista tiene que ver con la propia naturaleza humana. El ser humano es un ente innovador, insatisfecho consigo mismo, que siempre está de manera consciente o no a la búsqueda de nuevas formas de expresión.

–¿Qué aportan Internet y las nuevas tecnologías de la información y comunicación a la poesía y viceversa?
Creo que estamos asistiendo a un ajuste de los paradigmas de comunicación, en el que el lenguaje digital se presenta como una herramienta útil para difundir ideas; poesía, u otro discurso. Y aquí vista Internet y las nuevas tecnologías de la información, como la “lengua que te salva o te mata”, todo depende del fin con el que se use. Tanto las nuevas tecnologías de la información como la poesía son dos herramientas de comunicación muy poderosas y no debemos estar ajenos a eso.

–¿Qué aporta al mundo, a la sociedad, la poesía? ¿Qué cambio o qué giro debería dar la poesía para que gane adeptos y que no sea considerada como mero ingrediente de gente sensiblera y si, efectivamente, como dijo Celaya ¿“La poesía es un arma cargada de futuro”?
 Sí, la poesía es un arma cargada de futuro y yo le añadiría de presente también. No sé exactamente qué deba cambiar para que la poesía deje de ser vista como algo sensiblero o de gente sensiblera. No creo que Lorca fuera un sensiblero ni que José Martí fuera un sensiblero. No creo que ninguno de los poetas persas que estudié cuando hice mi carrera como Filóloga hayan sido sensibleros, ni que el ser humano lo sea desde una connotación peyorativa. Más bien considero que es un discurso diferente que ha ido moviéndose en cuanto a forma y contenido, al que hay que tomarle el gusto y el pulso desde la apreciación del arte como palabra. Habría que, en concordancia con las actuales circunstancias, y me refiero al cambio tecnológico al que estamos asistiendo, tal vez, habría que retomar espacios de lectura y de discusión. Pienso en algo así como esa idea tuya de un Congreso Iberoamericano de Poesía, o esta misma revista “De Sur a Sur”, que abre sus puertas a la poesía porque justamente aparecía en el género “un arma cargada de futuro”.

–De todos tus trabajos ¿cuál es el más entrañable para ti?

El más entrañable, mi novela “Llorar no cuesta”, que ya me ha dado una gran alegría porque este año recibió Mención Honorable en Narrativa en la primera edición en español del "North Texas Book Festival 2017”. De esta novela debo decir en primer lugar que es una novela cubana. El lector debe saber eso desde el principio. No es una novela universal, aunque trate el tema de la supervivencia y del hambre que    es un asunto ecuménico. No es un texto romántico; es un drama.
Transcurre, la trama principal, durante una etapa que los cubanos en la Isla, me incluyo, conocen como Periodo Especial (tras la caída del muro de Berlín, Cuba dejó de recibir ayuda soviética) porque es absolutamente diferente a todo lo vivido antes o después.
Creo que la novela de alguna manera es un homenaje a los que sobrevivieron esa etapa. Hubo una voluntad férrea por sobrevivir y la gente sobrevivió. Pocos saben lo que es hambre como lo pueden saber las madres o los cabezas de familia que tuvieron que robar, que prostituirse; que no pudieron llevarse alimento a la boca porque lo único que apareció ese día era para el hijo o la hija. Fue una etapa muy triste de la que se habla poco y la novela la recoge. Yo siempre digo que es "una novela agria escrita en tonos grises" y hubo un lector que me dijo que es “de la oscuridad lo más oscuro”.

–Cambiando de tema, Lázara, ¿eres consciente, algo llama la atención, el hecho de que parte de tus poemas conllevan un guiño sensual, un velado erotismo?
Por supuesto, desde que nacemos hasta que morimos estamos atados a un cuerpo sexuado. De ahí que ¿por qué no hacer ese guiño sensual con un velado erotismo? No debe haber tabú cuando se escribe. Y el poeta como el narrador ha de tocar cada tema humano. Lo erótico, puede que sea censurable y continúe siéndolo, pero no está reñido con el género. Así, por ejemplo, Carilda Oliver Labra escribió su magistral poema “Me desordeno, amor, me desordeno:

Me desordeno, amor, me desordeno
Me desordeno, amor, me desordeno
cuando voy en tu boca, demorada;
y casi sin por qué, casi por nada,
te toco con la punta de mi seno.
Te toco con la punta de mi seno
y con mi soledad desamparada;
y acaso sin estar enamorada
me desordeno, amor, me desordeno.
Y mi suerte de fruta respetada
arde en tu mano lúbrica y turbada
como una mala promesa de veneno;
y aunque quiero besarte arrodillada,
cuando voy en tu boca, demorada,
me desordeno, amor, me desordeno.

Y, sin pretender establecer una comparación con la excelsa poetisa cubana, algunos de mis poemas en cuanto a contenido tocan lo erótico, como cuando escribí el poema “Vamos andando” que aparece en el libro “Lluvia amarga”:


Vamos andando sobre la prisa
 y a la altura del ombligo
un te quiero.

Vamos andando sobre la estepa
 y a la altura de tu boca
un descanso.
Vamos andando
con las manos juntas y el sudor corriendo

haciendo mella en tu camisa

 haciendo un desastre en mi blusa.
Vamos andando
por estos raíles viejos.
A lo lejos el río, un puente tu risa haciéndose trino

a tu lado yo que te abrazo
 a tu lado yo
a mi lado tú.
Vamos andando amor
y a la altura de tu pecho un escalofrío.
Vamos andando vida
y a la altura de tu cuello mis labios.



–¿Cómo es tu proceso al escribir? ¿Cómo haces? ¿Qué cosas remueves hasta concretar un poema? Dime tres matices que te pueden influir en tu manera de escribir y sentir la poesía.
Mi proceso al escribir poesía: usualmente escribo de un tirón. No remuevo nada, me llega como al decimista cuando le dan un pie forzado. Llega una frase, una idea y a partir de ahí sale. Me molesta dentro de mí y entonces lo tengo que escribir, sin darle mucha vuelta. Además, las nuevas tecnologías me ayudan y es simple. Lo quieres escribir, necesitas escribirlo… Lo haces y hasta lo puedes publicar. Es bastante simple. Respecto a los matices que pueden influir en mi poesía: la vida. La vida que te va haciendo, te va forjando. Es el entender que después solo queda el legado, tal vez es eso. Ya con la prosa es un poco diferente, aunque lo que escribas sea un relato en ocasiones necesitas investigar. Puedes investigar horas, revisar páginas y páginas de texto solo para dos líneas. Y de haber alguna diferencia entre los dos procesos es que el primero, es decir el escribir poesía es de ya, es de inmediato, sin embargo, la narrativa no es que sea menos reposado, pero exige disciplina, establecer un horario y tratar de cumplir con ese propósito de lo contrario no avanzas.

–¿Qué libros nunca has podido terminar de leer y qué libros debieran ser leídos y que tú recomiendas?
Por muy malo que considere un texto siempre llego al final. Jamás dejo un libro a medias. Nunca. Y ni me preguntes la razón, no lo sé a ciencia cierta… jajaja. Debe ser una adicción eso de llegar hasta el final.
Entre los autores más que los libros que recomendaría esta Emile Zola, su obra es extraordinaria. Pienso que muchos escritores noveles deberían leer a Zola, van a encontrar en él una fuente de inspiración y de disfrute inagotable.

–¿Qué dirías a alguien que está comenzando en esto de la poesía, de la novel y que ha decidido ser poeta o escritor?
La palabra escrita es una herramienta que necesita de mucho entrenamiento. Les diría que el conocimiento nunca es suficiente cuando uno se adentra en este oficio. Por lo que hay que perseverar en todos los sentidos, en particular en el dominio de la lengua y eso se consigue generalmente leyendo mucho, estudiando algo sobre o aproximándose a lo que es la Teoría Literaria; y no hace falta ser un experto, pero ese estudio es importante. Asimismo, el escritor debe ser capaz de alejarse de su texto y mirarlo desde una posición crítica. Esa es la parte más difícil. Porque el halago siempre va a ser bien recibido y hay mucho halago haciendo daño. Editor y escritor son dos oficios diferentes, pero si el escritor consigue ponerse en los zapatos de esa figura eso lo va a beneficiar considerablemente. Por supuesto, no se llega a editor sin haber andado un camino de continuo estudio y poder de observación, de detalle. De ahí que se regresa a lo dicho al principio “La palabra escrita es una herramienta que necesita de mucho entrenamiento”.


–Se me antoja que eres una mujer que se ha hecho a sí misma y que posee un carácter jovial, así y todo, ¿la experiencia de la vida te ha curtido?, ¿se refleja en tu forma de escribir?
¿De qué escribes? ¿En tu poesía, en tus novelas, hay implícito algún tipo de compromiso?

Con tantos palos que te dio la vida
y aún sigues dándole a la vida sueños.
Eres un loco que jamás se cansa
de abrir ventanas y sembrar luceros. Con tantos palos que te dio la noche, tanta crueldad, frío y tanto miedo.
Eres un loco de mirada triste
que sólo sabe amar con todo el pecho,
fabricar papalotes y poemas y otras patrañas que se lleva el viento.
Eres un simple hombre alucinado, entre calles, talleres y recuerdos.
Eres un pobre loco de esperanzas
que siente como nace un mundo nuevo.
Con tantos palos que te dio la vida y no te cansas de decir “te quiero”. (Fayad Jamís) 

Así dijo el poeta y tiene razón, uno no se puede cansar de decir “te quiero” o, lo que es lo mismo de mirar la vida con optimismo. Y al mismo tiempo uno va por la vida atrapando una determinada cosmovisión, es decir que los “palos que te da la vida” te curten y te enseñan porque a la larga uno aprende. Yo creo que en la poesía mía no hay ningún compromiso explícito, salvo el gusto estético por tratar un tema universal como lo es el amor o el desamor. Pero no puedo decir lo mismo ni de los relatos ni de mis novelas. En el caso de “Llorar no cuesta” sentía el compromiso de hablar acerca de una época muy dura en mi país de origen, Cuba, y que tiene que ver con el Período Especial (época de extrema crisis y que ocurre en los primeros años de la década de los noventa del siglo pasado). Siento que la gente fuera de Cuba no sabe qué es eso. No tiene idea del sufrimiento experimentado por hombres, mujeres y niños. La novela intenta reflejar esa situación, pero, créeme, la realidad sobre la que se narra fue peor.
El tema Cuba siempre se politiza mucho. Es como en un juego de pelota-deporte nacional. Unos son industrialistas y los otros son vegueros… ¡qué sé yo! A mí no me gusta la pelota. En fin, lo que te quiero comentar es que mi compromiso con esta novela fue, desde que la concebí, reflejar el sufrimiento, el dolor de la gente durante el Período Especial. Por eso siempre digo que es una novela cruda, agria, escrita en tonos grises. Quizás por ello alguien me ha dicho que es el “cien años de soledad cubano”. Recién terminé “Condenados”. Ésta es una historia de amor, es una novela corta en la que, de nuevo, de alguna manera, la situación de mi país aflora. La historia   es un   pretexto para   regresar a este asunto. Solo que en este caso es menos agria. Aunque, por supuesto no se la aconsejo a nadie que ande buscando una novela rosa o una novela erótica. Nada que ver.

–Yo sé que estás apostando duro, eres una mujer emprendedora y comprometida con su vocación. Tu editorial Pinar Publisher LLC, ¿qué ofrece a los escritores, a los poetas… que no ofrezcan otras editoriales, de qué manera llegas a los autores, cómo Pinar Publisher se desmarca de la competencia?
Pinar Publisher es una pequeña editorial bajo demanda. Ofrecemos la mayoría de los servicios que ofrecen las grandes editoriales que están en este giro de la autopublicación. Pero, en particular, brindamos al autor una atención personalizada, precios también personalizados y, sobre todo, la garantía de un trabajo final de calidad. Cuando los autores contratan nuestros servicios de corrección, ya sea de estilo o básico, el resultado los sorprende justamente por la excelencia. Es que no basta un libro bien maquetado, cualquiera que sea el formato, hace falta que el texto no tenga errores, hay que apoyar al escritor, en caso de que éste tenga otras dificultades, como podrían ser problemas de sintaxis, tan comunes. En fin, nuestro trabajo está orientado a convertir esta experiencia en lo mejor que le pueda suceder a un escritor, que es ver su libro tal como él lo soñó, sin los consabidos errores que dejan otras editoriales aquí, por no contar con personal experto en español.

–Respecto a la Revista de Sur a Sur, en la que llevas un peso importante, qué puede aportar de positivo y/o negativo en el marco de esta enorme comunidad de 480 millones de hispanohablantes, qué sensaciones nuevas o antiguas pueden despertar o hacer respecto a la poesía y la literatura.
 “De Sur a Sur” es una apuesta que considero muy oportuna. Podría tender puentes; ya tiende puentes entre quienes manejan el arte de la palabra que encuentran aquí un espacio diferente y el lector. Son tiempos en que el mundo y esos millones de hispanohablantes necesitan de la poesía. Porque como bien te he escuchado decir en varias oportunidades, “la poesía salva”. Cuando se cierran fronteras y se construyen muros, cuando hay desplazados, guerra y hambre o cuando la tecnología te toca con su lado oscuro, hace falta sanar las heridas, sanar el dolor y construir puentes. La palabra tiene el poder de la sanación como también el de la muerte. “De Sur a Sur” es una apuesta por la vida, es una apuesta por el poeta y sus versos. Todo está en lo que nosotros queramos dar y entregar. En el prólogo al “Ismaelillo” Martí decía:

Hijo:
Espantado de todo me refugio en ti.
Tengo fe en el mejoramiento humano, en la vida futura, en la utilidad de la virtud, y en ti.
Si alguien te dice que estas páginas se parecen a otras páginas, diles que te amo demasiado para profanarte así. Tal como aquí te pinto, tal te han visto mis ojos. Con esos arreos de gala te me has aparecido. Cuando he cesado de verte en una forma, he cesado de pintarte. Esos riachuelos han pasado por mi corazón. ¡Lleguen al tuyo!

Y salvando las distancias así es “De Sur a Sur”, diferente a cualquier otra de su género, porque amamos demasiado lo que hacemos como para profanarlo, porque además tenemos fe en el mejoramiento humano y, sobre todas las cosas, en la utilidad de la virtud.

–¿Con qué sueñas, Lázara, tus libros, tus proyectos, tu familia, tu vida…?
Con un mundo mejor. Tal vez soy una idealista, pero yo creo que un mundo mejor es posible.

–¿Deseas decir o comentar algo que no te haya preguntado?
Agradecerte por la oportunidad y por tu obra, poeta. Por esta revista que construyes que es un hermoso proyecto. Gracias.

–Regálanos, a los lectores de “De Sur a Sur un poema”, un fragmento o ambas cosas de algunas de tus obras.
Un poema del libro: “Te escribo” y que también aparece en “Lluvia amarga”.


Te escribo desde el fondo para acunar las penas

en la estera verde del holograma gris.

Hay un sinsonte que no se cansa y juega, juega.

Un avestruz se despereza

y el viento niño me dice que no estás.

Te escribo desde el prado que apunta a la vergüenza

de los que libres mueren sin mucho más

que un dios vengativo rezando una oración de angustia.

Te escribo sobre una montaña helada

y hay muy poco oxígeno.

Es probable que no me leas nunca

ni que esa luna inmensa

adonde tus besos fueron

sepa de mi tristeza.

Es probable que jamás tampoco sonrías

porque ya no existo ni como sombra ni abrigo.

Es probable que este amor nunca haya existido

salvo en el halo loco que envuelve la mentira.

Es probable que mi mano te alcance

y tu cansado y ciego

no la reconozcas

más si mis labios te rozan

es probable que vuelvas a la vida.

Pero, te escribo desde el fondo para acunar los días

y la espera

para que no llegue a tus oídos

nada que tenga que ver conmigo.






Comentarios