Entrada destacada

De la novela "La Trampa" (fragmento)


Capítulo V


Mis pensamientos






La ventanilla del avión le devuelve un panorama surrealista. Un par de ojos la miran en la distancia blanquecina y ella se sobrecoge asustada. A su lado, una mujer le pregunta:

—¿Es tu primera vez?

Fernanda no la escucha. Y ni siquiera oye la voz del piloto dando la bienvenida. Está absorta en sus pensamientos. Y su mirada permanece fija en los destellos que entre las nubes le parece reflejan la figura delgada de una mujer. Aprieta con fuerzas el pasaporte, muy tensa. Le dijeron que se lo quitaban al subir al avión.  Está a la espera de que eso suceda. La aeromoza sale sonriente. Su uniforme es elegante; no parece tener más de treinta años. Fernanda no le presta atención, repasa sus últimos días en Cuba, la despedida a la abuela, en su tumba, sus conversaciones con David, con la amiga de la infancia que incluso la acompañó al aeropuerto.  Su nerviosismo mientras se preparaba. Marlene y el peinado complicado que quiso hacerle y del que ella desiste:

—No quiero… Hazme solo una trenza, por favor. Con este calor no creo que soporte el pelo suelto. Además, todavía me queda un largo camino por andar… Si hasta debí habérmelo cortado.

—¡Ay, Fernanda, estás imposible, mijita! Pero bueno, linda como siempre. Si tu abuela estuviera aquí se iba a sentir orgullosa de ti.

—No creo. Ella jamás hubiera aprobado esto. Tú lo sabes. Tú conoces muy bien la historia, de tantas veces habértela contado. Es ella la que me tiene así. Es mi madre, también, la que me tiene así.  Anoche se me apareció en un sueño…

—Mírate, mírate en el espejo a ver si te gusta, —le dice la amiga sin escucharla.

—Así está bien.  Sabes, yo no te voy a olvidar nunca. ¿Quién me va a hacer una trenza, allá?

—Allá vas a estar bien, Fernanda. Allá vas a poder dar clases de Inglés, que para eso eres una mujer preparada. Además, ese hombre te quiere.
—Pero yo a veces tengo miedo de mis sentimientos hacia él. No, nos hemos visto lo suficiente. Todo ha sido muy rápido… muy a la carrera.


Ahora la amiga se detiene a observarla y le responde:

 —Todo va a estar bien Fernanda. Esto ya no es para ti, y yo que no quisiera que te fueras te lo digo. Ese hombre te quiere y tú también lo quieres. Además, te lo mereces porque eres un ser humano especial y una gran mujer. Él sabe el tesoro que se está llevando.

—Es un cambio muy grande y para empezar una travesía que puede ser muy dura. Él me lo ha recalcado, una y otra vez, me ha dado mil instrucciones.

 —Pero, otros lo están haciendo mujer. Ojalá y yo tuviera el dinero que yo te iba a hacer un cuento. Recogía a mis chiquitos, y sin maleta ni na salía por ahí con ellos y huye pan que te coge el diente, pa tra ni pa coger impulso. Esto está cada día de mal en peor…

—Sí, pero yo no me voy por eso. Total, si siempre aparece aunque sea un plátano burro.

—¡Ay, Fernanda, por Dios, que esto no es vida! ¡Caballero que Dios le da pan al que no tiene diente! Y yo loca por salir de este infierno, sin poder.

—Que no es eso y tú lo sabes.

—Es verdad, mamita, y yo te entiendo. Pero sigue palante, no te vayas a echar pa tra que algo muy bueno está en tu camino, me lo dice mi ser, algo muy bueno está esperando por ti. Y dale, levanta ese ánimo que estás a punto de empezar una nueva y mejor vida. Te lo aseguro...



Comentarios