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sábado, 18 de febrero de 2017

El treinta es el número mágico



El pantalón color gris ceñía su cintura y hacía ver su delgadez extrema, pero, yo me enamoré de él. Mis ojos lo perseguían cada tarde a través de los cristales de la ventana de mi habitación hasta aquella noche cuando por fin se decidió a invitarme a bailar.
Un amigo común estaba de cumpleaños. Y aquello fue el pretexto perfecto para que nos reuniéramos. Al principio corrió detrás de una de las chicas de belleza más exótica jamás vista, pero, ella le dio calabazas. Tuvo que conformarse conmigo que me había replegado en la tristeza al ver como trataba en vano de conquistarla a ella.
Esa misma noche nos fuimos juntos y ya no nos separamos más. No, así no es la historia. En realidad, treinta meses más tarde nos dijimos adiós en un aeropuerto. Con las manos enlazadas y la voz temblorosa nos dijimos adiós.
Lo peor vendría a partir de ese momento. Nos enviamos tantas cartas como pudimos, y nos prometimos tanto amor como nadie en este mundo.
Pero, la vida es lo que es: una carga pesada. Un fardo que se va poniendo viejo. Un destino escrito en cualquier parte, menos en tu cabeza. Una idiotez y un gran complejo de que todo va a estar bien.
La vida es de las tristezas la mayor agonía. Más, uno anda como si eso no fuera contigo. Uno anda pensando en que le tocará al otro y no a ti.
No volvimos a vernos más, hasta hace muy poco. Treinta años después. Antes el pelo le caía sobre los hombros. Ahora es blanco y tan corto que me pregunto por qué tienen que haber barberos sobre la faz de la tierra. Su cintura ha aumentado. Y yo me he puesto vieja.
Sus ojos brillan cuando me miran. Me comen como antaño. Y mi respiración se agita al roce de su piel.
Hemos pasado treinta días juntos y no me ha alcanzado el tiempo para contarlos. Ni para entender. Nos escapamos del mundo, pero, allá fueron a buscarnos las obligaciones terrenales. Bendito Dios y su séquito de conveniencias mutuas.
No dejaré que se marche, no dejaré que regrese. Me han dicho que con solo treinta gotas bastan para que un caballo duerma por siempre. Mañana no se irá a ninguna parte. Mañana no podrá irse a ningún lugar. Ni yo tampoco. El treinta es el número mágico, solo que él no lo sabe.

Del libro 40 relatos de amor  

Sinopsis del libro: Cuarenta escritores se han unido para escribir los cuarenta relatos que componen esta antología de amor publicada por el grupo literario Libros, lectores, escritores y una taza de café (LLEC). Parejas, amores imposibles, cartas de amor, viajes en el tiempo, amores antiguos…
Los beneficios irán destinados a la Fundación “Hospital amic” de Sant Joan de Déu de Barcelona para la humanización y apoyo del tratamiento de cáncer y la leucemia infanti

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