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jueves, 16 de marzo de 2017

Yo, tú

Yo apenas carne
apenas viento
hecha a la vieja usanza
en harapos.
Yo apenas del viento
un soplo
hecha barcaza en madrugada
sin timonel
ni rumbo.
Yo intentando apenas
nombrarte
intentando decir
y hablar
vivir.
Yo que sobre la cumbre
encontré tus brazos
y cuesta abajo tu olvido.
Yo a quemarropa
reclamando un beso
un beso apenas
apenas un beso.
Yo que me derrumbo
sobre tu risa.
Yo que muero
sin ti.
Yo
apenas carne
apenas viento.
Lluvia apenas.
Tú que me olvidaste
que ya ni mi nombre recuerdas.

siempre tú
recordándome
que ya no estás.

En un beso

Y las palabras hieren
como el primer día
hechas de supuestos
y de medias verdades
y de angustias
y de escuchas.
Las palabras fugitivas
las que no saben de precios
ni de competencias
mordaces a veces
tiernas a veces
duelen
queman
hieren.
Bendita la palabra mustia
la que no se dijo
para no herir
la que aplacó el llanto
y la espera.
La que anduvo cientos de caminos
y no desmayó.
Bendita la palabra amante
y compañera
la que viaja sempiterna
dispuesta siempre
a acallar en un beso
la duda.